La selección venezolana de fútbol sufrió una derrota por 2-0 ante Uruguay en el Estadio Centenario, en un duelo correspondiente a la fecha 16 de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de 2026. Los goles de Rodrigo Aguirre y Giorgian De Arrascaeta sellaron una victoria clave para la Celeste, que quedó a un paso de asegurar su clasificación directa, mientras que la Vinotinto, pese al traspié, mantiene vivas sus esperanzas de repechaje.
Desde el pitazo inicial, Uruguay impuso su ritmo. La Celeste, dirigida por Marcelo Bielsa, dominó la posesión (59% frente al 41% de Venezuela) y generó peligro constante con sus proyecciones y velocidad de De Arrascaeta, sumado a la presión alta liderada por Rodrigo Bentancur. Venezuela, en cambio, lució desdibujada, sin ideas claras en el ataque, con transiciones lentas y un control de balón deficiente. A pesar de los esfuerzos de Salomón Rondón y las incursiones de Yeferson Soteldo, la Vinotinto no logró inquietar de forma consistente al arquero Santiago Mele.
El primer gol llegó a los 43 minutos del primer tiempo, cuando Rodrigo Aguirre conectó de cabeza un córner ejecutado por Maximiliano Araújo, aprovechando una desatención en la marca de Jon Aramburu. El tanto fue un reflejo del dominio uruguayo, que había insistido sin desesperarse, encontrando profundidad por las bandas y explotando los errores defensivos venezolanos.
En el complemento, la situación no mejoró para los dirigidos por Fernando Batista. Apenas al minuto de iniciado el segundo tiempo, De Arrascaeta sacó un derechazo espectacular desde el borde del área que se coló en el ángulo, sentenciando el 2-0. El golazo no solo liquidó las aspiraciones venezolanas, sino que evidenció las carencias de un equipo que no supo reaccionar ante la adversidad.
Las sustituciones de Batista, incluyendo la entrada de Jefferson Savarino y Eduard Bello, no lograron cambiar el rumbo del partido. Jugadores clave como Cristian Cásseres Jr. y Yangel Herrera, habituales figuras en sus clubes, mostraron un rendimiento por debajo de lo esperado, mientras que Soteldo, quien no estaba al 100% físicamente, y David Martínez, no justificaron su titularidad. La Vinotinto terminó con diez disparos, pero solo uno de ellos exigió al portero uruguayo, dejando en evidencia la falta de contundencia.
No solo el planteamiento táctico de Batista volvió a generar cuestionamientos, también los nombres de los que formaron parte del once titular. La falta de transiciones rápidas, la ausencia de una idea de juego clara y la incapacidad para controlar el balón fueron problemas recurrentes que ya se habían manifestado en la victoria ante Bolivia el viernes pasado. Si bien vencer en Montevideo siempre ha sido una tarea titánica –Venezuela no lo logra desde 2004–, las formas en las que se dio la derrota dejaron un sabor amargo entre los aficionados.
A pesar de la caída, Venezuela se mantiene en la séptima posición con 18 puntos, en zona de repechaje, aunque con Bolivia (17 puntos) acechando a la distancia. Con dos fechas por disputar, la Vinotinto aún tiene en sus manos la posibilidad de clasificar a su primer Mundial, pero el margen de error es mínimo. El próximo desafío será ante Argentina en Buenos Aires, para luego cerrar en casa ante Colombia.
Seguimos creyendo en este sueño, sin embargo, no es un sacrilegio admitir que el cuerpo técnico sigue en deuda. Los planteamientos erráticos y las lecturas imprecisas en momentos clave han sido una constante, y el partido ante Uruguay fue un recordatorio de que aún hay mucho por mejorar.
La Vinotinto está obligada a reagruparse y ajustar detalles si quiere hacer historia en 2026. El repechaje está al alcance, pero el camino exige compromiso, autocrítica y, sobre todo, fútbol. Nadie duda del corazón de este equipo, pero es hora de que las formas acompañen la ilusión.
