La Liga FUTVE y la urgencia de repensar su calendario

La reciente jornada del fútbol venezolano dejó mucho más que resultados en la cancha. Volvió a poner sobre la mesa un tema que se repite año tras año: la deficiente planificación en los calendarios de la Liga FUTVE.

Lo sucedido con el Deportivo Táchira no puede pasar desapercibido y, sobre todo, no debería volver a repetirse.

El conjunto aurinegro llegó a San Cristóbal en la madrugada del sábado, tras un largo trayecto por carretera desde Ibagué hasta Bogotá, luego vuelo desde Bogotá hasta Cúcuta, pocas horas antes de disputar su compromiso de liga. Y aunque las exigencias del calendario internacional suelen ser un desafío, la programación local no ayudó en absoluto.

Aun si Táchira hubiera avanzado de fase, el encuentro bien pudo haberse reprogramado para el domingo, permitiendo un margen de recuperación razonable y digno de un torneo profesional.

No se trata solo de un problema aislado, ya en el pasado se registraron casos como el de Deportivo Lara, que llegó a jugar dos partidos en un mismo día —uno por Copa Venezuela y otro por competencia internacional—, o el de Monagas SC, con apenas 48 horas de diferencia entre cotejos de alta exigencia.

Son hechos que evidencian que el fútbol venezolano sigue en deuda con la organización que necesita para crecer. A esto se suma otro aspecto que llama la atención: la superposición de partidos.

En la práctica, hay encuentros agendados unos sobre otros, cuando perfectamente podrían distribuirse mejor, ya que no existen derechos televisivos que obliguen a una franja horaria específica. Todos los partidos se transmiten por YouTube, lo que da incluso más libertad para planificar con criterio.

Sin embargo, esa ventaja no se está aprovechando.

Otro punto crítico aparece en el cierre del calendario, las últimas jornadas, que deberían jugarse en paralelo para garantizar competitividad y transparencia, no han podido realizarse así. ¿La razón? El Estadio Olímpico de la UCV sirve de casa para cuatro equipos de la Primera División, lo que complica la logística y provoca retrasos que afectan directamente el desarrollo del torneo.

La responsabilidad, por supuesto, no recae únicamente en la Liga, los clubes también deben velar por el cumplimiento de condiciones deportivas justas, que garanticen igualdad para todos los participantes. Al final, un calendario equilibrado no solo beneficia a quienes representan al país internacionalmente, sino al espectáculo en general, al rendimiento de los jugadores y, en última instancia, al atractivo del torneo.

Incluso la propia FIFA establece como recomendación mínima un periodo de recuperación de al menos 72 horas entre partidos oficiales. Es decir, lo ocurrido no solo compromete la competitividad, sino que contradice las mismas pautas internacionales que buscan proteger al futbolista.

Es cierto, hemos mejorado en muchos aspectos: infraestructura, difusión digital, arbitraje y profesionalismo institucional. Pero esos pequeños detalles, que parecen menores, son los que siguen marcando la diferencia entre una liga organizada y una que todavía da señales de improvisación.

Lo que necesita el fútbol venezolano hoy es planificación real, diálogo constante y visión de futuro. Solo así la FUTVE podrá consolidar el crecimiento que tanto esfuerzo ha costado conseguir.

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